miércoles, 11 de abril de 2012
La carrera
en frente de una universidad, donde el ambiente es casi que netamente juvenil y de estudio, sumergida aparentemente en una selva de libros, rumba y tareas, se encuentra ella...
la señora de las papas, salchi, chori, como es conocida por muchos. se encuentra una mujer que aparentemente se ve tranquila y trabajadora, pero que trae consigo una larga carrera de obstáculos ya superados...
bajita, "gorda ya"- como dice ella- de pelo cortico, vestida de guantes de plástico, gorro, bata, pantalón blanco y una berraquera impresionante sale todos los días Doña Marta a ganarse la vida en el puesto de comidas de José.
" ella es amable y atiende muy bien, yo la conozco desde que entré a estudiar en la FUNLAM" dice Jonathan López alumno que frecuenta ese puesto de comidas. otras personas como Don José quien es el dueño del puesto en el que ésta señora trabaja, se refiere a ella como "una mujer muy juciosa, muy honesta y muy trabajadora, y que hasta el momento no da nada que hacer.
solo con quienes se tiene más confianza pueden decirle Doña Marta, una señora que ha hecho quizá más delo que se necesita para estar donde está, no alcanza a sentirse satisfecha, sin embargo no deja de sentirse orgullosa, porque como ella lo expresa 'ahí como pudo levantó a sus dos hijos.
un viaje que al igual que el amor nunca llegó, una llamada inimaginable- que me encarretó- y la pérdida de lo que; la consecución hizo tanto estrago. fueron los tres momentos que más marcaron su vida; una vida que la llevó a la prostitución, una vida que le permitió conocer las dos caras de la moneda.
Marta Cecilia gómez lopera, oriunda del barrio Aranjuez al nororiente de Medellín en medio se su agueriido camino, por asares del destino tuvo antes de ser mayor de edad dos hijos, Dalila y Eluises, con un "viejo marica" que es como ella se refiere al padre de sus hijos, señor que no dió cara nunca.
hijos que llegaron en el momento más insospechado para su vida, expresa doña marta jocosamente "ese viejo marica me dijo que me casara con él, cuando yo tenía 15 años, me dijo que el amor me iba llegando, pero llegaron dos hijos y el amor no apareció"
"Una llamada inimaginada, equivocada y a las tres de la mañana le entró a mi mamá, y después de esa vinieron más; mucho tiempo trasncurrió hasta que le resulto isque un viaje" dice Dalila hija de doña marta.
la guerrera mujer, de actitudes pujantes vió en una nueva relación, en otro país la posibilidad de mejorar su entorno vital.
al principio las cosas parecían estar bien, pero después se vislumbro el que parecía ser el ocaso.
"a pesar de las circunstancias conseguí plata y le mandé el plante a mi mamá para que me tuviera bien a los niños"
dice doña marta.
después de mucho timpo de haber terminado con el que fuera su nuevo amor, y de haberse ganado con esméro, el plante para su vida; todo se dió para volver a colombia. y ahí fue, apareció Orlando, el dueño de la encarretadora vos, "me pidió perdón y me dijo que si me lo traía... pues por más que todo,-lástima-volví con él".
aguerrida como siempre, sintió que había perdido fuerzas, más cuando su camino vió otro de los varios obstáculos, que se tornó más negro que todos.
"humilde y camelladora, mi cucha siempre ha sido berraca pa' trabajar, pero ya le fue muy difícil recuperrase al perder todo por culpa de Orlando, bus, casa y dos taxis, eso ella no lo olvida; encíma de todo más demalas que un putas, pues hasta cárcel pagó por una equivocación"- dice Eulises hijo de doña Marta
por separación, Orlando le quitó media parte de lo que esta señora había conseguido; falta de plata, para pagar unas cuotas, hizo real el embargo de su casa, y un choque fatidico de un trabajaor de un taxi, la endeudó y tuvo que salir del otro.
ahora doña Marta se gana un salario mínimo con el que sostiene a su familia, con el que come ella y con el que mantiene su hogar.
cosas que no le pasan a cualquiera, que parecen más de una película dramática, que de la existebcia real fueron los ostáculos de una larga carrera llamada vida por la que ésta señora, Marta Cecilia gómez lopera tuvo que enfrentar, pero que con berraquera, pujanza y unión familiar se afrontaron.
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